En el mundo del running abundan las falsas creencias y los mitos, algunos incluso graciosos. Pero varios de ellos pueden llegar a poner en riesgo tanto el rendimiento deseado como la propia salud del corredor, por eso conviene apoyarse en guías para runners principiantes antes de dar por buenas costumbres que se repiten sin cuestionarse.
Lo ideal es conocer esos mitos o falsas creencias para entrenar y competir en las mejores condiciones físicas y mentales posibles. Por eso, lo mejor es despojarse de ellos y avanzar por un camino más certero, apoyado en recomendaciones bien fundamentadas.
¿Cuáles son esos mitos del corredor?
Para cada una de estas falsas creencias existe siempre una respuesta más precisa o una matización importante. Conviene tenerlo en cuenta también quienes aspiran a obtener o gestionar una beca deportiva en Estados Unidos a través del atletismo, ya que el rendimiento y la salud del corredor son parte central de ese proceso.
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A continuación, repasamos 8 mitos habituales del corredor y la explicación real detrás de cada uno.
1. «Para entrenar no debe correrse en asfalto»
No es del todo así. Suficientes estudios biomecánicos han demostrado que la diferencia de impacto entre correr sobre hierba, tierra o asfalto es menor de lo que se cree. En terrenos más duros, el propio cuerpo ajusta instintivamente la zancada para suavizar el impacto, de manera que el resultado final se acerca bastante al de pisar un terreno blando.
2. «Con zapatillas ligeras siempre se corre mejor»
Se suele insistir en que un runner debe llevar siempre zapatillas poco pesadas, y que un modelo más robusto compromete la estabilidad y el control al pisar. En realidad hay otros factores más determinantes —como la pisada de cada corredor o el tipo de entrenamiento— por lo que en muchos casos es recomendable usar plantillas específicas durante los entrenamientos y reservar el calzado más ligero para las competiciones.
3. «El estiramiento es obligatorio antes de entrenar»
Debería ser justo lo contrario: los estiramientos son más útiles después de entrenar. No es conveniente estirar con la musculatura fría, ya que aumenta el riesgo de lesión. Esos estiramientos también pueden hacerse durante o después de la ducha, sobre todo si el agua ha estado caliente, cuando el músculo está más receptivo.
4. «Hay que calentar mucho antes de la competición»
Nunca debe olvidarse que hacer ejercicio es tanto una forma de entrenar el cuerpo como de cuidarlo, sobre todo si se aspira a competir a alto nivel. En realidad no conviene calentar en exceso, y menos aún antes de una maratón. En estos casos, un calentamiento ligero es lo ideal, porque la intensidad se irá elevando de forma gradual durante la propia carrera.
5. «Hay que desayunar más de lo habitual el día de la carrera»
Al contrario: conviene hacer las comidas más abundantes el día anterior a la prueba, ya que son estas las que realmente ayudan a aumentar la reserva de glucógeno en la musculatura. El día de la competición lo recomendable es un desayuno ligero, que evite molestias gastrointestinales. Un desayuno copioso esa misma mañana no llega a tiempo de convertirse en la reserva de glucógeno que el cuerpo necesita durante la carrera.
6. «Como luego se quema, el corredor puede comer lo que quiera»
En el mundo del deporte este mito se da por cierto con mucha frecuencia. Sin embargo, está comprobado que todo buen atleta debe partir de una dieta equilibrada, idealmente supervisada por un especialista en nutrición. Es verdad que el atleta de alta competición quema más calorías y necesita comer más, pero por esa misma razón su dieta debe aportar los nutrientes que el organismo realmente necesita, no un exceso de calorías vacías como las del alcohol o los dulces.
7. «La mente lo es todo»
Nada más lejos de la realidad. Una actitud mental positiva es indispensable, pero de poco sirve si no va acompañada de un entrenamiento suficiente y bien planificado. El estado ideal de un corredor es la coordinación entre un buen entrenamiento físico y una disposición mental favorable hacia sus objetivos.
8. «Las grasas no son buenas para los corredores»
Toda alimentación sana y equilibrada debe incluir grasas, aunque el tipo importa mucho. Un corredor —y cualquier persona en general— debe priorizar las grasas de los frutos secos, el pescado azul y aceites como el de oliva. Sí son perjudiciales las grasas trans y las muy refinadas, que generan problemas en el organismo y no aportan nada bueno al rendimiento.
Conclusión
Dejar atrás estos 8 mitos o falsas creencias es un paso importante para que un corredor pueda aprovechar al máximo sus condiciones naturales, con una alimentación y un entrenamiento ajustados a sus propias características personales.





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