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Para muchas personas, correr es lo más natural del mundo. No en vano, el atletismo se ha convertido en uno de los deportes con más seguidores del planeta. Seamos aficionados a correr o participemos en competiciones, podemos obtener grandes beneficios físicos y mentales al practicar este deporte. Incluso en etapa escolar el atletismo es de los más practicados, lo que ha llevado a que cada año más jóvenes busquen una beca deportiva en el extranjero para poder combinar entrenamiento de alto nivel con estudios universitarios.

Por eso, existen empresas que sirven de intermediarias para conseguir una beca deportiva de atletismo en EEUU. Gracias a esta ayuda económica, muchos jóvenes pueden dedicarse de forma más seria al atletismo, pero antes de nada conviene informarse bien acerca de los requisitos para obtener una beca deportiva en USA. Ahora bien, poner todo el empeño y esfuerzo en entrenar sin control también puede tener resultados negativos para los corredores: sin un buen criterio a la hora de cuidarse, es fácil poner en riesgo la salud y sufrir algún daño físico que frene la progresión deportiva.

Para evitar una lesión practicando atletismo conviene conocer los tipos de lesiones más comunes y así poder anticiparse con los cuidados necesarios. En la mayoría de los casos las lesiones que se generan no son graves, pero sí pueden incidir notablemente en el rendimiento de un competidor y, en el caso de un atleta becado, en su continuidad dentro del equipo. A continuación repasamos algunas de las lesiones más frecuentes.

Las lesiones más frecuentes en atletas y corredores

Muchas de las lesiones más frecuentes en las que incurren los atletas se originan en los músculos y articulaciones de los pies y las piernas, aunque no son las únicas que se pueden presentar. Entre ellas destacamos las siguientes:

Fascitis plantar

Es un tipo de lesión en la que la persona siente dolor en toda la base del talón o la planta del pie. Se produce inflamación y pequeños desgarros en el tejido, lo que genera bastante dolor al pisar.

Síndrome de la cintilla iliotibial (o “rodilla del corredor”)

Es una inflamación que empieza en la rodilla: la parte externa comienza a arder y el dolor avanza por el muslo hasta llegar a la cadera. Suele producirse cuando se incrementa la distancia de entrenamiento de forma brusca o al entrenar mucho en cuestas muy inclinadas.

Tendinitis rotuliana

Ocurre cuando el tendón rotuliano se inflama. Sucede con frecuencia al practicar la carrera continua o running y produce dificultad para moverse y dolor en la articulación de la rodilla.

Rotura fibrilar

En esta lesión las fibras musculares llegan a romperse. Se detecta cuando el corredor siente un dolor intenso y punzante, normalmente en la parte posterior de la pierna (gemelo o isquiotibiales).

Periostitis tibial

Como su nombre indica, es un dolor en la parte interna de la tibia, provocado por un apoyo incorrecto del pie al correr. En muchos casos mejora al cambiar el calzado por uno más apropiado para la pisada de cada corredor.

Condromalacia rotuliana

Se produce un deterioro del cartílago provocado por un mal alineamiento o torsión de la rótula, lo que ocasiona un dolor intenso en la parte delantera de la rodilla.

Tendinopatía aquílea

Es una lesión muy común entre los atletas de fondo y velocistas: se trata de una inflamación en el tendón de Aquiles, en la parte posterior del tobillo.

Síndrome de dolor femoropatelar

Ocurre cuando se irrita el cartílago situado detrás de la rótula. Afecta especialmente a corredores de fondo o a quienes pasan mucho tiempo sentados y notan molestias al subir escaleras.

Esguince de tobillo

Es una lesión intensa ocasionada por un mal movimiento o una torcedura que afecta al ligamento lateral externo del tobillo. Es uno de los traumatismos con mayor incidencia entre los runners.

Dolores de espalda

El impacto repetido de la zancada al correr también repercute en la espalda y, con el tiempo, puede derivar en molestias o dolor por la vibración acumulada en cada apoyo.

Fractura de los metatarsianos

Consiste en la fractura de los huesos del pie, provocada por el impacto continuo al correr o por el exceso de entrenamiento (fracturas por estrés). Se manifiesta cuando el empeine se hincha y duele. Suele ser de las lesiones más graves de esta lista, ya que puede dejar al corredor sin poder entrenar durante varias semanas o meses.

Cabe destacar que las lesiones y traumatismos suelen ser más frecuentes entre aficionados que entre deportistas profesionales, generalmente por errores de planificación o de técnica. Pero conviene tener presente que, aunque cualquier persona puede lesionarse practicando atletismo, también existen diversas terapias y protocolos de recuperación para solucionarlo.

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¿Cómo puedes evitar lesionarte?

Para disminuir el riesgo de lesión y evitar hacerse daño, es necesario tomar algunas precauciones:

  1. Primero, debes estirar el cuerpo y calentar antes de cada entrenamiento o competición. Es una de las medidas más importantes a considerar.
  2. Cuida tu alimentación día a día. De esta manera aportarás a tu organismo las vitaminas y nutrientes necesarios para el cuidado de los músculos y la recuperación.
  3. Valora el uso de suplementos nutricionales específicos para deporte, siempre bajo supervisión profesional.
  4. No olvides elegir el calzado adecuado para entrenar. Si no es el apropiado para tu pisada, resultará más difícil amortiguar el impacto que sufre el cuerpo al correr.
  5. Hidrátate lo suficiente antes, durante y después de cada sesión.
  6. Trabaja una buena musculatura con ejercicios de fuerza y movilidad, no solo con carrera.
  7. Por último, es fundamental seguir una técnica de entrenamiento adecuada y progresiva. Sin una buena estrategia al correr, es mucho más fácil sufrir una lesión.

Algo que debemos tener en cuenta es que todo se logra de forma gradual, no de un solo golpe: es importante ser paciente y entrenar a un ritmo razonable, sin excederse. Gran parte de las lesiones que sufren los deportistas se deben, precisamente, a entrenar más allá de sus capacidades reales en un momento dado.

Esta gestión de las cargas de entrenamiento es especialmente importante para quienes compiten también en cross country durante el otoño, ya que el aumento de volumen y el terreno irregular elevan el riesgo de sufrir alguna de las lesiones descritas si no se gestiona bien la progresión del entrenamiento.