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Estados Unidos (USA) es un país inmenso, con más de 9.800.000 km² de superficie y una enorme diversidad climática según la región. El invierno en Estados Unidos comienza en torno al 21 de diciembre y finaliza a mediados de marzo, aunque el frío se deja sentir mucho antes en buena parte del país. Afecta a toda la nación, pero se recrudece especialmente en el Norte y el Medio Oeste, donde en las zonas montañosas y las grandes llanuras las temperaturas pueden llegar a extremos de hasta -34°C.

Si tienes en mente viajar a Estados Unidos en la época más fría del año —o vas a pasar allí un curso académico completo gracias a una beca—, es importante que conozcas los hábitos y las costumbres de los estadounidenses para superar el invierno de forma agradable y segura.

¿Por qué trasladarse a los Estados Unidos?

Estudiar en USA es uno de los motivos principales por los que un buen número de jóvenes españoles se trasladan a América. Aunque económicamente supone un desembolso importante, estos chicos pueden encontrar alternativas de financiación a través de las becas académicas en USA para cursar sus estudios en las mejores universidades de Norteamérica.

En la decisión de cruzar el charco siempre está presente la necesidad de nuevas experiencias: desde algo tan simple como disfrutar de unas vacaciones hasta algo más complejo como el desarrollo profesional y personal. Sea cual sea la estación del año en la que decidas hacer tu viaje, es importante que sepas adaptarte a ella y disfrutar de todo lo que la región tiene para ofrecer, y el invierno americano es, precisamente, una de las estaciones que más sorprende a quien nunca lo ha vivido.

7 consejos para sobrevivir al invierno en Estados Unidos

Sea cual sea el motivo de tu viaje, ten en cuenta los siguientes consejos para pasar el invierno en Estados Unidos con comodidad y seguridad:

1. Sigue las predicciones climáticas

Acostúmbrate a revisar —si hace falta, a diario— los pronósticos del tiempo. Los avances tecnológicos han permitido que estas predicciones sean cada vez más precisas, y puedes obtener información con antelación sobre eventualidades como tormentas de nieve.

Los detalles de la humedad y el viento influyen drásticamente en el frío que se siente en la piel. Presta especial atención al índice de sensación térmica que ofrecen los servicios meteorológicos a la hora de planificar salidas o actividades al aire libre: este valor te da una referencia mucho más real de cómo vestirte, ya que puede diferir hasta diez grados de la temperatura ambiente marcada por el termómetro. En este artículo te contamos algunos consejos para proteger tu piel del frío.

2. Vístete adecuadamente: apuesta por la ropa térmica y el sistema de capas

Puedes disfrutar de la nieve con la indumentaria adecuada. En las tiendas de las zonas donde se registran temperaturas bajas es fácil encontrar ropa térmica pensada exactamente para esto. La clave suele estar en el sistema de capas: una primera capa térmica pegada al cuerpo que absorbe el sudor, una intermedia que aporta calor (forro polar o plumón) y una exterior cortavientos e impermeable. Es mejor llevar la ropa justa y adecuada que acumular tantas prendas que acaben limitando el movimiento de las articulaciones.

Los accesorios como guantes, bufandas y chaquetas impermeables son imprescindibles. Protege bien manos y piernas. El frío extremo puede provocar dolores de cabeza, así que cubre también tu cabeza con un buen gorro de invierno.

En cuanto al calzado, debe ser antideslizante, impermeable y transpirable, especial para caminar sobre nieve. Los calcetines de algodón y de la talla correcta son la mejor opción para proteger tus pies de hongos y ampollas. Y, sobre todo, camina con precaución: el hielo bajo la nieve es más habitual de lo que parece.

3. No te confíes del sol radiante

Hay días de sol espléndido con el frío muy intenso, y ese sol —reflejado además en la nieve— sigue dañando la piel igual que en verano. En estas ocasiones, usa protector solar, mantén tu piel hidratada y no olvides proteger tus ojos con unas gafas de calidad.

4. Sé previsor al conducir

Prepara tu vehículo para el invierno: mantén el nivel del líquido refrigerante, usa el líquido limpiaparabrisas específico para esta época del año y, si es necesario, cambia los neumáticos por unos aptos para la nieve.

En invierno son comunes los accidentes por derrapes. Guarda distancia con el vehículo que va delante y conduce a baja velocidad, adaptándote siempre a las condiciones reales de la carretera. Presta especial atención al conocido como «black ice» o hielo negro: una fina capa de hielo prácticamente invisible que se forma en la carretera por cambios bruscos de temperatura, sobre todo cerca de ríos o lagos.

No te preocupes si ves camiones repartiendo sal en la carretera: ayuda a evitar la formación de placas de hielo y, con ello, a prevenir accidentes.

5. Cuida la calefacción de tu casa

La calefacción, ya sea eléctrica o de gas, es fundamental para sobrevivir al invierno. Aísla bien tu hogar con burletes en puertas y ventanas, y aprovecha las horas de sol para que entre luz natural. No está de más tener algo de leña a mano por si falla el sistema, y conviene contar con buenos edredones a la hora de dormir. Si te cuesta adaptarte al frío, la hidroterapia —duchas alternando agua fría y caliente— puede aportarte grandes beneficios.

6. Toma bebidas calientes

Tomar sopa, té, café o chocolate caliente durante los meses de invierno te ayudará a elevar la temperatura corporal y a mantenerte hidratado. Ten también en cuenta los alimentos ricos en vitamina C, útiles para prevenir los resfriados típicos de la temporada.

7. ¡Ejercítate!

Para prevenir dolores musculares, estira las extremidades por las mañanas. Es importante que te mantengas activo y entrenes al menos 30 minutos al día. Los beneficios del ejercicio son sobradamente conocidos, y en invierno te ayudarán, además, a entrar en calor y combatir el frío.

Aprovecha la nieve para practicar deporte: dependiendo de la zona en la que te encuentres, tendrás la oportunidad de aprender a esquiar o a patinar sobre hielo. No te encierres durante la época invernal: la falta de luz solar puede afectar al ánimo, así que sal y disfruta del ambiente siempre que puedas.

Si vas a vivir tu primer invierno en Estados Unidos como estudiante becado, tenlo en cuenta a la hora de planificar tu día a día: una buena adaptación al clima influye directamente en tu rendimiento académico y deportivo durante los meses más fríos del curso. Además, conviene que sepas con antelación qué opciones tiene el estudiante-atleta becado durante las vacaciones de invierno en el campus, para organizar bien estas semanas sin descuidar tu preparación.