Estados Unidos se ha convertido en el referente para la formación profesional de mujeres futbolistas al contar con 1.600 universidades con equipos de fútbol femeninos, con programas de becas deportivas en USA que incentivan a las atletas más jóvenes a compaginar una carrera universitaria con el sueño de jugar como profesional.
En este sentido, miles de jóvenes futbolistas españolas reciben becas para estudiar en universidades de Estados Unidos y formarse en las canteras más prestigiosas del mundo de esta disciplina.
Campeonas del mundo
La selección profesional de fútbol femenino de Estados Unidos ha sido históricamente una de las potencias del ranking FIFA, disputándose el primer puesto con selecciones como Alemania y Holanda durante los últimos ciclos mundialistas.
De hecho, de las 552 participantes de la Copa Mundial Femenina de Fútbol de 2019 en Francia, 73 pertenecían a clubes profesionales de ese país, un dato que confirma el peso del fútbol universitario y profesional estadounidense como cantera de selecciones nacionales de todo el mundo.
Por lo que obtener una beca deportiva de fútbol en EEUU sigue siendo un sueño para miles de futbolistas jóvenes en España que desean convertirse en jugadoras profesionales.
A nivel internacional, el fútbol femenino le ha dado más éxitos a su país que la selección masculina: el combinado masculino llegó a cuartos de final en el Mundial de Corea del Sur y Japón en 2002, y a semifinales en el torneo inaugural de 1930 en Uruguay, sin repetir gestas de ese nivel en las décadas posteriores. La selección femenina, en cambio, acumula varios títulos mundiales y ha marcado el crecimiento del deporte a nivel global.
Su éxito reside en varios factores: la formación a temprana edad de las atletas, el incentivo de las becas universitarias, la alta competitividad de los clubes profesionales, la mejora progresiva de los salarios y la popularidad de estrellas como Carli Lloyd, Megan Rapinoe y Alex Morgan en los medios deportivos.
Otro dato importante se refiere a la profesionalización de la disciplina. De los 4 millones de jugadoras federadas en todo el mundo, el 47% de ellas practica en clubes de Estados Unidos y Canadá, lo que marca una clara preferencia de las nuevas generaciones por buscar oportunidades en los equipos y universidades de ambos países.
Salario igualitario
Durante años, futbolistas estadounidenses como Molly Levinson y Megan Rapinoe lucharon por el salario igualitario e igualdad de condiciones respecto a la liga masculina. En 2019, la selección femenina presentó una demanda judicial coincidiendo con la celebración de su campeonato en el Mundial de Francia.
En mayo de 2020, un juez federal desestimó parte del caso relativo a la diferencia salarial, aunque el litigio continuó por otras vías. Levinson declaró entonces en un comunicado: «Nos mostramos firmes en nuestro compromiso de asegurar que las niñas y mujeres no sean menos valoradas por su género».
Finalmente, en 2022 la federación estadounidense de fútbol y la selección femenina llegaron a un histórico acuerdo de igualdad salarial, poniendo fin al litigio y consolidando el compromiso del país con el deporte femenino, un precedente que sigue citándose como referencia en otras federaciones.
Esta misma lucha se libra hoy en las ligas profesionales de fútbol femenino de Europa, donde los salarios continúan siendo, en general, más bajos que en las ligas masculinas y que en el mercado universitario y profesional de Estados Unidos.
Fútbol base y el impacto del Title IX
El éxito y la popularidad de este deporte en el país norteamericano residen, en buena parte, en la financiación de los programas de becas en escuelas y universidades, promovida legalmente desde 1972 con la ley Title IX, que prohíbe la discriminación en la inversión deportiva por razón de género.
A pesar de la tardanza en la aplicación de la nueva normativa, especialmente en los estados más conservadores, en 1988 los equipos y clubes femeninos empezaron a ser financiados con un porcentaje equiparable al de las selecciones masculinas.
De las 700 niñas que practicaban este deporte en 1972, en 2018 la cifra alcanzó las 290.000 participantes en ligas infantiles. Esto representa una cantera muy importante de nuevas generaciones de futbolistas.
Tras la aplicación de la ley, en los últimos 50 años se ha registrado un incremento del 545% en el número de niñas que practican este deporte en los colegios, y de un 990% en las atletas que pasan al siguiente nivel educativo.
Actualmente, en torno al 20% de las jugadoras menores de edad en las ligas de las escuelas nacionales elige el fútbol o soccer como su deporte principal. Esto representa una base de talento muy amplia entre las jóvenes que desean ganar una beca de fútbol en USA, tanto del interior como del exterior del país.
Requisitos para conseguir una beca de fútbol femenino
En este panorama, ¿qué jugadora no desearía competir de forma profesional en ese país? Hoy en día, universidades estadounidenses de todas las divisiones entregan becas de fútbol femenino a atletas españolas que desean jugar de forma competitiva y obtener una carrera universitaria en simultáneo.
Pero, ¿cómo hacerlo? y ¿cuáles son los requisitos? Cada universidad y programa solicita condiciones distintas, aunque de manera general la mayoría de coaches valora lo siguiente:
- Contar con un desempeño competitivo en la disciplina de fútbol femenino, con vídeo y estadísticas que lo demuestren.
- Haber finalizado (o estar cursando) los estudios de bachillerato, o completarlos en Estados Unidos si se opta por esa vía.
- No pertenecer a un club profesional, para conservar la elegibilidad amateur que exige la NCAA.
- Aprobar los exámenes de inglés TOEFL, IELTS o Duolingo English Test, y en muchos casos superar también el SAT o el ACT.
Sobre este último punto conviene actualizar un dato clave: el SAT se puntúa sobre 1.600 (800 en la parte de lectura y escritura, y 800 en matemáticas), mientras que el ACT se puntúa sobre 36. En los últimos años, además, un número creciente de universidades ha adoptado políticas test-optional, por lo que conviene confirmar con cada programa si el examen es obligatorio, recomendado u opcional antes de presentarse.
Algunas universidades piden también un expediente académico sólido que demuestre mérito académico, además del nivel deportivo. La beca deportiva de fútbol en USA es una oportunidad real para jóvenes españolas que desean convertirse en atletas competitivas y obtener, a la vez, una carrera universitaria.
De cara al proceso de reclutamiento, dos piezas suelen marcar la diferencia frente a coaches que reciben cientos de solicitudes: acudir a los showcases de fútbol adecuados para que te vean jugar en directo, y presentar una carta de recomendación de tu entrenador que respalde tu nivel y tu progresión.
En definitiva, jugar al fútbol universitario en Estados Unidos ofrece a las futbolistas españolas la posibilidad de competir en un entorno de alto nivel, con mejoras salariales y de condiciones frente a buena parte del panorama europeo, sin renunciar a completar una carrera universitaria.
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