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Cómo compaginar la universidad y el deporte en Estados Unidos

Ser estudiante-atleta en Estados Unidos significa asumir dos exigencias a la vez: mantener el nivel académico que pide la universidad y competir al máximo nivel deportivo. No es sencillo, pero miles de deportistas becados lo consiguen cada año. Estas son las claves para lograr ese equilibrio sin que ni los estudios ni el deporte se resientan.

1. Gestión del tiempo

Gestión del tiempo

Gestión del tiempo

Seas o no un deportista de competición, saber organizar el tiempo es una habilidad esencial para rendir bien en la universidad y, más adelante, en la vida profesional. De hecho, la capacidad de gestión del tiempo que desarrolles como estudiante-atleta será determinante en cómo afrontes tus responsabilidades como profesional en el futuro. Por eso merece la pena entrenarla desde el primer día: entiende que, como estudiante-atleta, lo académico y lo deportivo van a ocupar la mayor parte de tu tiempo, y necesitarás un plan realista para repartirlo bien.

Un buen punto de partida es marcar en el calendario, desde el inicio de cada semestre, las fechas de exámenes y las de competiciones importantes para detectar los solapamientos con antelación. Esto es especialmente crítico en épocas de exámenes finales, que a menudo coinciden con el tramo final de la temporada deportiva. Si quieres profundizar en cómo organizarte en esas semanas concretas, tenemos una guía específica sobre cómo afrontar los exámenes finales siendo un atleta becado.

2. Conoce los requisitos de elegibilidad

Cada nivel de deporte universitario (NCAA Division I, II, III, NAIA o NJCAA) tiene sus propios requisitos de elegibilidad académica. Además de los requisitos generales, a los estudiantes-atletas se les exige mantener un GPA (Grade Point Average) mínimo y, en muchos casos, superar unos resultados mínimos en los exámenes estandarizados de admisión (SAT o ACT). Estas condiciones varían según la escuela o universidad a la que vayas a asistir, y se vuelven todavía más estrictas para los estudiantes que reciben becas deportivas para estudiar en EEUU, ya que un incumplimiento académico puede poner en riesgo la propia beca. Infórmate bien desde el principio: conocer estos requisitos con tiempo te evitará sorpresas económicas y académicas más adelante.

3. Utiliza los recursos de tu universidad

Utiliza tus recursos

Utiliza tus recursos

No esperes a que los problemas con tus profesores se acumulen o a que tus notas empiecen a bajar: acude cuanto antes a los servicios de apoyo académico de tu universidad. No hay ningún motivo para sentir vergüenza al recurrir a estos recursos, que existen precisamente para atender las necesidades de los estudiantes-atletas, tengan o no becas académicas.

También es muy recomendable hablar directamente con tus profesores al inicio de cada semestre para dejarles claro que la universidad es tu prioridad. En la mayoría de los casos, los profesores están dispuestos a facilitar las cosas a los estudiantes que demuestran compromiso real con sus estudios.

4. El deporte como válvula de escape

La mayoría de los estudiantes-atletas siguen practicando deporte en la universidad, por encima de todo, porque disfrutan haciéndolo. Además de esa satisfacción, el deporte funciona como una vía de escape que ayuda a liberar la presión acumulada y a mantener la concentración en los estudios. Más allá de los beneficios físicos evidentes, la práctica deportiva también aporta ventajas notables a nivel cognitivo. Por eso, cuando un trabajo de investigación o un examen importante generan agobio, dedicar un rato a desconectar entrenando con los compañeros de equipo puede ser exactamente lo que se necesita.

Habilidades que se desarrollan practicando deporte, como aprender a mantener la concentración bajo presión, pueden trasladarse directamente al rendimiento académico.

Cumplir plazos de entrega y llegar a tiempo a los entrenamientos es, sin duda, una de las partes más exigentes de la vida de muchos estudiantes. De hecho, solo la idea de compaginar una carrera deportiva con un título universitario ya resulta intimidante para muchos.

Sin embargo, la evidencia sugiere que compaginar ambas facetas puede beneficiar tanto al rendimiento académico como al deportivo. Un estudio publicado en la International Journal of the History of Sport encontró que tener una «doble vocación» (deportiva y académica) favorece la preparación y la organización, motiva psicológicamente a los deportistas y ayuda a gestionar la presión.

Entonces, ¿rinden mejor académicamente los estudiantes que además compiten en un deporte?

Lo que dice la investigación

Según el profesor Ian Henry, director del Centro de Estudios e Investigación Olímpica de la Universidad de Loughborough, tener otra actividad que te apasione ayuda a los deportistas «a poner en perspectiva su preparación y su rendimiento, permitiéndoles gestionar mejor las dificultades propias del deporte, incluidos los bajones y los reveses».

Las oportunidades para practicar deporte a nivel universitario en el Reino Unido son muy amplias, y el país cuenta con algunas instituciones deportivas de primer nivel. La Universidad de Loughborough ha liderado la clasificación de BUCS (British Universities and Colleges Sport), que ordena a las universidades según sus resultados deportivos, durante la última década.

Esta universidad llegó a contar con 25 deportistas universitarios compitiendo en unos Juegos de la Commonwealth; si hubieran competido como país, habrían quedado en undécima posición del medallero general.

«Sus semanas son extremadamente intensas, por lo que los deportistas de élite suelen ser, en gran medida, organizados, disciplinados y eficaces con su tiempo, cualidades que resultan muy útiles también en el terreno académico», explica Stephen Baddeley, responsable de deporte de la Universidad de Bath, que tuvo 11 estudiantes compitiendo en esos mismos Juegos.

Combinar estudios con deporte en Estados Unidos

Combinar estudios con deporte en Estados Unidos

Testimonios reales de estudiantes-deportistas

El autocontrol que exige el deporte se traslada bien a la concentración académica, ayudando a evitar la procrastinación. «La mente se dispersa a la hora de hacer trabajos, pero si consigues concentrarte y sabes que necesitas aprovechar bien tu tiempo, es una experiencia muy transferible a otros ámbitos», comenta Baddeley.

Luke Belton, estudiante de topografía en la Universidad de Durham, que batió dos récords nacionales nadando para Guernsey en unos Juegos de la Commonwealth, asegura que rinde mejor académicamente precisamente gracias a su deporte:

«Cuando tengo que ponerme a trabajar, simplemente me siento y lo hago. No dedico mucho menos tiempo a estudiar que cualquier otra persona; simplemente no me disperso tanto investigando sobre el tema como hacen otros, pero no siento que eso sea un problema en este momento».

Exigirse físicamente al máximo también ha reforzado su disciplina y constancia académica: «Si no me apetece esforzarme, eso mismo me empuja a terminar lo que sea. Hay días en los que paso una hora horrible en la piscina, haga lo que haga. Y cuando terminas, te sientes mucho mejor».

A los estudiantes se les suele animar a hacer ejercicio porque mejora su estado mental, y con razón: «Aquello de que un cuerpo sano equivale a una mente sana es completamente cierto», afirma Quentin Sloper, responsable de deporte, música y artes escénicas de la Universidad de Durham.

Cuatro alumnos de su universidad compitieron en esos Juegos y alrededor del 90% de los estudiantes practican algún deporte. «Trabajamos estrechamente con el equipo directivo, y desde ahí nos confirman que nuestros alumnos están más sanos mentalmente porque son físicamente activos. Cuando hemos salido a correr, notamos que rendimos mejor el resto del día».

Más allá de lo académico: habilidades para el futuro laboral

Una investigación de British Universities and Colleges Sport (BUCS) planteó que participar en el deporte universitario también puede mejorar las salidas profesionales de los estudiantes.

«Los empleadores nos dicen que buscan precisamente los atributos que desarrollan estos estudiantes: la capacidad de compaginar tareas académicas con otras responsabilidades, como prepararse para una competición, además del trabajo en equipo y la capacidad de liderazgo», explica Alex Taylor, responsable de rendimiento deportivo de la Universidad de Birmingham, que tuvo seis estudiantes en esos Juegos.

Incluso implicarse en la vertiente no física del deporte (desde el voluntariado en la organización hasta la formación de otros deportistas) ofrece oportunidades para desarrollar habilidades de liderazgo. «Estas competencias son muy valoradas en el entorno laboral y cada vez más importantes de cara a una carrera profesional», añade Baddeley.

Éxito en deportes y estudios en Estados Unidos

Éxito en deportes y estudios en Estados Unidos

Los mejores estudiantes-atletas también destacan por su capacidad de adaptación cuando las cosas no salen como estaban previstas. «Competir a un nivel alto es exigente y la vida te pone retos con los que no contabas, como una lesión», apunta Taylor.

Los estudiantes-atletas también suelen convertirse en mejores comunicadores y en compañeros de equipo más eficaces. «En los partidos de rugby te encuentras constantemente con rivales y compañeros nuevos, así que tienes que pensar cómo entenderte con ellos para jugar al mejor nivel posible», cuenta Luke Treharne, estudiante de Medicina en la Universidad de Exeter que compitió con Gales en esos mismos Juegos.

«Hay personas con las que no siempre estás de acuerdo, pero aun así tienes que pensar cómo seguir adelante con ellas, y ser capaz de ganarte la confianza de tus compañeros es enormemente valioso», añade.

Aun así, para Treharne y muchos otros deportistas universitarios, el título académico está por encima de todo. Considera el rugby como el trampolín perfecto para una carrera en Medicina:

«Como médico trabajas en equipos grandes junto a enfermeros, fisioterapeutas y farmacéuticos, así que las habilidades que aprendes relacionándote con gente en el rugby encajan perfectamente. Si consigues llevarte bien con la gente en un hospital, lo demás suele resultar mucho más sencillo».

Según Keith Fleming, responsable de rugby de la Universidad de Exeter, «lo más importante de este ejercicio de malabarismo es que los estudiantes se gradúen con el mejor título posible sin sacrificar uno de los dos objetivos por el otro».

En resumen

Compaginar una carrera deportiva y una carrera académica en Estados Unidos exige organización, constancia y saber apoyarse en los recursos que ofrece la universidad. Los testimonios de deportistas como Belton, Sloper o Treharne demuestran que, con la actitud correcta y algo de disciplina, es perfectamente posible mantener un nivel sobresaliente tanto en los estudios como en el deporte.

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