Si eres deportista y tu sueño es llegar a formar parte de los equipos más sobresalientes del mundo, debes saber que el tipo de entrenamiento que te impongas es esencial para alcanzar el éxito.

Un buen entrenamiento debe estar fundamentado en ciertos principios que lo hacen más efectivo y por eso, estos deben ser la base para el diseño de las rutinas diarias de tu preparación física.

Es por eso que en este artículo te queremos presentar los 7 principios del entrenamiento para que tengas una excelente guía para planificar correctamente tus rutinas deportivas.

Importancia del entrenamiento en deportistas jóvenes

El tipo de entrenamiento deportivo que los más jóvenes reciben es esencial para el posterior desempeño en su vida como profesionales en alguna disciplina deportiva o, simplemente, como una forma de vida que les hará alcanzar sus metas de una mejor manera.

Es por eso que este entrenamiento debe adecuarse a ciertos principios que apuntan, no solo al desarrollo de destrezas físicas, sino también emocionales. En donde la motivación es el eje que mueve al joven a trabajar en su rendimiento y ¿qué mejor motivación que la búsqueda de una de las becas de fútbol en USA o cualquier otra disciplina deportiva en ese país?

Lograr algo así no es imposible siguiendo el entrenamiento adecuado y dejando el papeleo para conseguir esa beca en manos expertas y conocedoras del sistema universitario americano, tal como lo hace DecoaSports, que te ayudará a acceder a mayores posibilidades.

Los 7 principios del entrenamiento

Según los expertos en la preparación de deportistas, existen 7 principios básicos que harán del plan de entrenamiento una verdadera puerta al éxito. Son los siguientes:

La atención a las diferencias individuales

Un entrenamiento bien enfocado debe partir de las particularidades del individuo a nivel físico, como por ejemplo: la edad, el género y las debilidades y fortalezas del cuerpo. Ya que entre estas variables existen diferencias sustanciales que deben ser estudiadas antes de programar un plan.

Además de eso, es necesario apegarse a las peculiaridades de cada disciplina deportiva, no será igual entrenar para jugar fútbol que para gimnasia o atletismo. Cada modalidad busca desarrollar ciertas habilidades físicas a nivel biomecánico, en la potencia y resistencia.

La supercompensación

El objetivo de todo entrenamiento es elevar el rendimiento, es decir, mejorar las destrezas físico-motoras, como son: fuerza, resistencia, flexibilidad y la capacidad cardiorrespiratoria. La supercompensación se refiere al efecto físico que se produce tras un entrenamiento, se dan unos valores de energía más bajos a los iniciales.

Tras ese desgaste se debe seguir una recuperación según el nivel físico del deportista y el rendimiento aumentará paulatinamente. En otras palabras, el principio de supercompensación se refiere a la adaptación y restauración del cuerpo luego de ser sometido a una rutina física.

La sobrecarga

Este principio tiene que ver con los niveles de esfuerzo impuestos al cuerpo, estos deben representar estímulos de intensidad mayores y no quedarse limitados a los mismos estímulos por largos períodos.

Lo que quiere decir que se deben establecer retos que exijan a los músculos o destrezas mayor actividad, de lo contrario las posibilidades de elevar la eficiencia se reducen considerablemente. Esto debe ser planificado por el entrenador con cuidado y de forma paulatina para no comprometer la salud física y emocional del deportista.

Adaptación específica a una demanda impuesta (SAID)

Este principio tomado de la fisiología indica que el cuerpo humano está preparado para alcanzar mayor eficiencia en las tareas que se realizan de forma repetida. Tal capacidad va modificando las estructuras y los tejidos en función de la adaptación.

Con las rutinas de entrenamiento sucede lo mismo, las demandas que se exijan al cuerpo harán que se produzca un proceso de adaptación específico a cada movimiento, resistencia, esfuerzo y capacidad neuro-motora que darán mayores resultados en el desempeño de una modalidad deportiva específica.

Adaptación general

Este principio tiene su origen en el estudio del estrés psicológico, pero ahora también se aplica al estrés de tipo físico y se manifiesta en 3 fases:

  • Alarma: El cuerpo reacciona a la sobrecarga.
  • Resistencia: El cuerpo hará lo posible por soportar el esfuerzo.
  • Agotamiento: El cuerpo caerá en un estado de cansancio elevado.

Estas fases indican que se deben alternar períodos de baja intensidad con la sobrecarga. De lo contrario, el sobreentrenamiento traerá consigo consecuencias perjudiciales para el organismo.

El uso y desuso

El principio de uso y desuso tiene relación con el principio anterior, al promover la recuperación física necesaria luego de una rutina de elevado impacto. La adaptación real será el resultado de períodos específicos de compensación entre rutinas de alta y moderada intensidad.

La especificidad

De acuerpo al principio de adaptación el cuerpo se inclinará a desarrollar destrezas especificas según la disciplina deportiva. Pero es necesario que el entrenamiento también contemple una fase de entrenamiento general y de ahí partir hacia rutinas más específicas que se adecúen al tipo de modalidad deportiva que se practica.

 

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